6/08/08

La crítica en las manifestaciones de arte

  • He recibido desde hace un tiempo varios correos de amigos y lectores de este blog. En ellos se me alienta constantemente a escribir en forma más directa mis opiniones respecto del ambiente artístico en Guatemala, me han citado ejemplos de otros bloggers y su decisión de emitir comentarios sobre las puestas en escena y recitales que se realizan en Guatemala (se refieren particularmente a la ópera).Esto deviene de la práctica de publicar eventos que se realizan en Guatemala, misma que hago con cierta periodicidad y cuando mis actividades cotidianas me lo permiten.
  • Para empezar quisiera citar mis propias palabras "pero esta es una invitación para que descubramos juntos lo valioso de la ópera (...) No somos expertos en el tema, así que juntos podremos aprender nuevas cosas. Al final, la música puede edificarnos y nutrirnos en muchos aspectos". Al abrir este blog, mi única intención era promover las actividades artísticas en Guatemala, particulamente aquellos que no pueden darse el lujo de pagar una página de los medios para publicitarse; una ventana abierta para brindar y recibir información.
  • Nunca podré considearme crítico de arte, y menos aún de la ópera. Aclaro, desde luego, que esto no implica que me falte criterio para formarme opiniones. Me las formo diariamente... y me las reservo en la mayoría de casos, salvo la respuesta que brindo a quien me lo pregunta. Y acá surge para mí, la diferencia entre la opinión y la crítica. La opinión no es pública, es interior. La crítica se manifiesta en forma pública sobre un evento o actividad, y el desempeño de los que participan en ella.
  • Desde luego la crítica debe basarse en elementos de juicio razonables, debe emitirse con respeto a la persona o tema de quien se hace dicho juicio, control de las emociones, neutralidad (ojo, no es lo mismo que imparcialidad), mesura, y sobre todo, profundo conocimiento de lo que se habla. Como verán, no considero que todos estos presupuestos se cumplan en mi persona.
  • Admiro el profesionalismo de quienes se expresan con la ética adecuada y con una visión firme, sensata, serena y madura. Es necesario que la gente pueda leer o escuchar a estas personas y así formarse una opinión saludable del asunto que se trate; la crítica es un acto de responsabilidad social y no puede tomarse a la ligera. Del otro lado de la moneda, me produce pena ajena ver comentarios de personas que los emiten irreflexivamente, pues se pierde el propósito de la crítica en sí; al final, el "crítico" se desnuda ante el lector u oyente y parece más una exhibición de su personalidad. El tema queda de lado, nos concentramos en la forma en que se expresa y no lo que expresa. En ocasiones sale a relucir el lenguaje viperino, el sarcasmo y la denigración. Este es uno de los riesgos de la redacción: saca lo mejor o lo peor de nosotros.
  • Cada persona: un mundo; y a pesar de mi temperamento volátil y falta de candidez, mi personalidad no va con el tumulto ni con la polémica. Creo que todos tenemos un propósito en este mundo y funciones distintas, ahí porque es tan interesante el vivir en este planeta. El tedio de que todos fuésemos exactamente iguales sería inaguantable, así que hay quienes disfrutan sus dones extrovertidos, y otros que preferimos trabajar desde el anonimato, ejerciendo cambios concretos... inadvertidamente.